lunes, 7 de julio de 2008

El día que casi vuelve diciembre de 2001.

Tal como pasara en ese mes oscuro para la historia argentina, la comunidad china más famosa de la historia del campo tembló ante un verdadero Tsunami Gris y sólo pudo arañar un empate por las fortunas de la vida y porque De la Rúa ya se fue.


Tercer compromiso Osmonik. Tras una colorida victoria la primer fecha y el empate sin goles ante el coro Kennedy, se presentaba un rival promisorio: el múltiple campeón de la Serie A del Calcio del campo, Myung-Ki.

Yo, sinceramente, me esperaba encontrar con 9 hermanos Coriotto que se subieran al travesaño (guiño) y tiraran chilenas voladoras, pero no fue así. Un grupo de veteranos que conocen bien las mañas del cesped labrado por ovejas y nada más.
Con un primer tiempo de excelentes actuaciones inviduales de zaba y chopan, el equipo supo manejar los tiempos y llegar con asiduidad al arco contrario. De un lateral-centro desde la derecha vino el gol y se desató la locura gris al estallar las gargantas al unísono: White! White! White! White! Así es, el cuca de la gente volvió a meterla y se transformó en el (único) goleador del equipo.
En el entretiempo la dupla técnica pidió constancia, que veníamos haciendo las cosas bien (con agus bahl de líbero, gracias agus por ser tan menottista), pero el equipo solo logró defenderse sin controlar la pelota. El equipo de piel amarilla tampoco logró plasmar ese dominio de pelota en superioridad y sólo encontró el gol del empate con un tremendo pelotazo que cayó rapidísimo. Y el gol, golpeó fuerte. Desorden en todas las líneas y un final marcado por los despejes a la obra en construcción.
Robo una frase del notero JP: "El equipo tiene pasta para jugar en la A". Es verdad. También es verdad que esos chinos de mierda nos empataron de orto. Pero ojo porque el descontrol post-empate nos viene jugando en contra. A ganar Osmonik, que ud sabe.

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